A lo largo de mi experiencia laboral he podido conocer a varios emprendedores que inician sus proyectos con una idea, sus recursos son limitados y cuentan con un capital reducido.

Los recursos son limitados y el capital reducido principalmente porque las personas que confían en nuevos proyectos son pocas. Sin embargo, siempre hay alternativas:

  1. Las famosas 3 F’s: “Family, Friends and Fools”, la Familia, Amigos y “Tontos”, son los únicos que en esta etapa puedes convencer para apoyarte.
  2. Programas de apoyo gubernamentales (Secretaría de Economía, Conacyt), Estos programas muchas veces son un fondo perdido, es decir, no esperan que el dinero regrese.
  3. Angel Ventures, Incubadoras o Fondos de Venture Capital.

La mayoría de estas fuentes de financiamiento requieren que las empresas tengan un nivel básico de sofisticación y estructura, sobre todo por la etapa en la que se encuentran. Se concentran en que la idea sea atractiva y cuente con un potencial de realización y crecimiento interesante para decidir si formarán parte de la “aventura”.

A medida que el proyecto va creciendo, también lo hacen las diferentes áreas de la compañía. Las primeras en crecer son las de desarrollo de producto, ventas y marketing. El empresario se concentra en que su producto esté disponible en el mercado y en atender las sugerencias de sus actuales clientes para convencer a los potenciales.

Por otro lado, la administración del negocio empieza a volverse más compleja y requiere de más recursos. Inicialmente la podía llevar el mismo emprendedor en una hoja de Excel. Sin embargo, los recursos de la compañía siguen siendo limitados. Es entonces cuando el empresario se enfrenta con el siguiente dilema: — poner los recursos en lo que hasta ahora él considera lo más importante, es decir, vender; o “gastarlos” en llevar el control y administración del negocio —.

Si tú estuvieras en ese momento decisivo, ¿qué harías?

Lo más probable es que utilices esos recursos en mejorar el producto y vender más. Pero en un mediano plazo, es posible que la compañía, demande más recursos y la nueva estructura se vuelva integral.

Por lo tanto, el crecimiento de la estructura de la compañía debe incluir al área administrativa. Ésta se debe fortalecer prácticamente en la misma proporción que las otras. Contarás con las herramientas necesarias que te permitirán optimizar el tiempo y obtener información necesaria de forma correcta y oportuna.

Desde un punto de vista operativo, conocerás la rotación de tu inventario, qué producto se vende más y es más rentable, el comportamiento de tus costos y precios, quién te debe, a quien le debes, entre otras cosas. No es suficiente tener un producto que vender o contar con un equipo de vendedores que atiendan el mercado.

Ahora bien, desde un punto de vista financiero una buena administración también es importante. Cualquier institución financiera para la aprobación de un préstamo solicitará una infinidad de requisitos, dentro de los que destacan: los Estados Financieros (usualmente auditados), históricos de ventas, comportamiento del capital de trabajo, manuales de operación, expediente legal de la compañía, entre otros. Evidentemente, si no cuentas con todos estos requisitos no conseguirás los recursos y por lo tanto el crecimiento de la empresa podría ponerse en riesgo. Una buena administración te permitirá tener esa información cuando la necesites.

Como podrás ver, es muy importante que las empresas pongan interés en desarrollar y fortalecer sus programas administrativos así no solo conseguirán que su negocio tenga una estructura sólida y confiable, también obtendrán otros beneficios como:

  1. Eficiencias operativas
  2. Toma de decisiones basadas en datos duros
  3. Sistemas de control correctamente implementados
  4. Participar en concursos y/o licitaciones
  5. Atender a Clientes Premium
  6. Conseguir financiamiento con bancos u otras instituciones
  7. Cumplimiento de obligaciones fiscales
  8. Levantar recursos de capital con un Fondo de Capital Privado

Ahora que lo sabes amigo emprendedor, empresario, te pregunto ¿qué camino quieres que siga tu empresa?