El mundo contemporáneo está viviendo y adaptándose a la “era digital”. Probablemente sea muy pronto para juzgar si ésta evolución es positiva o negativa. Lo que es cierto es que hay un cambio en la manera de hacer las cosas y existen nuevas herramientas para llevarlas a cabo. Aquél que se adapte más rápido, podría tener beneficios más pronto.

Como es normal, cualquier planteamiento que represente un cambio en la forma de hacer las cosas siempre encontrará resistencia para poder llevarse a cabo. Se debe ser paciente ya que a la larga los beneficios de estos cambios, serán mayores que las implicaciones para adaptarse a ellos.

Quien no recuerda las palabras de algunos funcionarios públicos, prometiendo que las reformas fiscales propuestas de cada año, harían que el cumplimiento de las obligaciones fiscales de los contribuyentes sería más sencillo. Incluso llegaron al absurdo de decir que los Empresarios ya no necesitarían un Contador para hacerlo.

La verdad es que eso ha sucedido parcialmente. La DIOT, otras declaraciones informativas, factura y contabilidad electrónica, el Anexo 20, comercio exterior, etc., en algún momento se han convertido en una pesadilla para los Contadores.

Con todo y lo tortuoso que ha sido este proceso evolutivo orquestado por el SAT, se debe reconocer que ya es posible identificar algunos beneficios. La tendencia general en migrar a la era digital está implícita en todos estos cambios propuestos, mismos que eventualmente permitirán que las empresas o negocios tengan ahorros o eficiencias que se transformen en mayor productividad.

Lo anterior, por supuesto, no ha permitido a los Empresarios “deshacerse” de los Contadores. Dudo mucho que cualquiera de ellos esté dispuesto a gastar su tiempo en resolver todos estos temas contables – fiscales, en vez de invertirlo operando y dirigiendo su negocio.

Históricamente, los servicios de un Contador han sido estigmatizados como un mal necesario. Un profesionista con mente y visión “cuadrada” que únicamente se dedica a procesar pólizas, calcular y pagar impuestos. Desafortunadamente, algunos contadores se han encargado de hacer muy difícil contradecir esa forma de pensar.

La transformación a la era digital puede ser una gran oportunidad para los Contadores de romper ese paradigma y convertirse en una figura más importante para la administración y gestión de los negocios.

Por supuesto que es trabajo del Contador mantenerse actualizado en términos de reformas fiscales o contables. Pero eso no es suficiente. También debe preocuparse por encontrar y utilizar aquellas herramientas que le permitan optimizar su tiempo y actividades.

La mejor elección debería ser una herramienta acorde a la tendencia digital. Aquella que pueda crear una interacción entre el Empresario y el Contador que derive en sinergias como la generación de información oportuna e inmediata, ahorro de tiempo, toma de decisiones basadas en datos duros, incrementar la eficiencia del negocio, entre otras.

Cualquier Empresario apreciará que su Contador tenga su información financiera de forma oportuna y no hasta el día que hay que pagar sus impuestos; sugerirle estrategias para disminuir la carga impositiva del mes utilizando los recursos propios de la compañía; el estatus del flujo de efectivo en tiempo real, si hay cuentas por cobrar vencidas, o si es conveniente pagarle a los proveedores, entre otras cosas.

De esta manera, está claro que la era digital forma parte de la vida de un Contador. Por tal motivo tiene que estar consciente de ello, adaptarse lo antes posible y transformarlo en algo positivo.

Es evidente que la adopción de prácticas modernas en el ejercicio de sus actividades, trae consigo el desarrollo de nuevas habilidades, que podrán ser consideradas por sus potenciales clientes como grandes diferenciadores ante sus competidores.

El Contador también debe preocuparse por hacer crecer su propio negocio, y no solamente por el de sus clientes. La eficiencia en la ocupación de su tiempo le dará la posibilidad de organizar mejor su equipo de trabajo, mayor prospección de nuevos clientes y mejor atención a los ya existentes, así como el incremento en su productividad es por eso que debe de pensar en un ERP en línea.

El reto es complejo, pero la revolución impulsada por las nuevas tecnologías con las que convivimos todos los días, puede ser el pretexto perfecto para la reinvención de nuestro negocio.